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PESOS, MEDIDAS Y MONEDAS ANTIGUAS USADAS EN ZALAMEA LA REAL

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           "E que lleve el mayordomo de postura de cada carga de pescado fresco, una libra,... de cada cuero de aceite, medio cuartillo, e de cada carga de sal, un almud..."

            (Capítulo XXV. Ordenanzas Municipales.1535)

                        "Primeramente que todas las cargas que pasaren por la dicha villa paguen el portaje de esta manera: De la carga de la bestia asnal si fuere de sal, una blanca e la de almeja cinco dineros, ... e lino e lana e aceite que paguen de cada carga tres maravedís ..." (Arancel de la renta del almojarifazgo)

 Esta pequeña referencia  con la que introducimos este artículo, tomada de las Ordenanzas Municipales de Zalamea de 1535, nos sirve como carta de presentación para referirnos a los pesos y medidas usados antiguamente. No pretendemos, como se deduce del título, hacer un estudio exhaustivo de las pesas y medidas que se usaron en general antiguamente antes de la normalización establecida por el Sistema Métrico Decimal (SMD), ni tampoco hacer un compendio de todas las pesas, medidas y monedas usadas antiguamente en general, tarea que excedería en mucho  el espacio de este artículo. Es nuestra intención limitarnos  simplemente, en esta ocasión, a aquellas de las que existe constancia documental u oral  de su uso en Zalamea. Nuestro objetivo es poner un poco de orden en la amalgama de nombres que aparecen relativos a este tema y por otro lado dejar constancia de cual ha sido el sistema que, con anterioridad a la normalización del SMD y al establecimiento de la peseta como unidad monetaria, usaban nuestros antepasados en su vida cotidiana.

            Vamos a dividir el trabajo en dos épocas, una primera que comprendería la Edad Media y Moderna (Siglos XV al XVIII) y una segunda que comprendería los siglos  XIX y  XX.

             En lo que se refiere a la primera época, lo más significativo al hablar de pesas y medidas - más adelante hablaremos de monedas-,  es que en aquellos tiempos no existía un canon o sistema de medidas universal, ni siquiera nacional, sino que tenía unos valores marcadamente locales hasta el punto que podía haber sensibles diferencias entre lugares no muy alejados entre sí. La falta de centralización característica de los reinos medievales que aún perduró de alguna forma durante los siglos XV al XVIII obligaba a que las autoridades locales controlaran celosamente los pesos y medidas que se usaban en el pueblo. De esta manera podemos ver como en Zalamea  el mayordomo (empleo municipal encargado de velar y administrar los bienes y propiedades comunales) guardaba los pesos y medidas que se utilizaban en Zalamea, y cualquier transacción comercial o valoración que se hiciera tenía que basarse en ellas  sólo y exclusivamente. Era una forma de ejercer el poder en una comunidad netamente agraria. Las medidas utilizadas en Zalamea se acogían al llamado "marco real de la ciudad de Sevilla", es decir a los  patrones oficiales establecidos  en la ciudad de Sevilla, fundamentalmente porque era de la que dependíamos primero política y después administrativamente. En este sentido estaba prohibido que los comerciantes que pasaran por nuestro pueblo usaran otras medidas distintas de las que guardaba el mayordomo.

             Centrándonos ya en las  medidas que se refieren a las distancias, en concreto de esta primera época, - insistimos en que hablaremos sólo de aquellas de las que hemos encontrado constancia documental -,  estaban la legua, la soga, la vara y el palmo como más usuales. La legua, valorada como la distancia que podía andar un hombre andando a paso normal durante una hora, ha mantenido a lo largo de tiempo un mismo valor y tenía una equivalencia con el actual SMD de cinco km y medio; la soga parece que tenía varios valores, así encontramos menciones a la soga toledana o a la soga de medir las majadas, mientras que a la soga común se le daba un valor de unas 32 varas, la soga toledana tenía un valor aproximado de 8 metros. La vara, utilizada para distancias cortas, también carecía de un valor normalizado, calculándosele una equivalencia de aproximadamente 0,86 m, era tomada como referencia, por ejemplo, para la altura de las paredes de la cerca o para medir las casas. El palmo, medida inexacta donde las hubiere, se correspondía  con la amplitud de la mano abierta del que la midiera y era utilizada habitualmente para limitar el ancho y el largo de las ramas en la poda de las encinas. El paso es también utilizado ocasionalmente y resulta además curioso comprobar el uso de medidas que debían tener un valor orientativo como fueron "el tiro de bala de fusil" o "el tiro de piedra"

             En lo que se refiere a las medidas de capacidad hay que distinguir entre las que se utilizaban para áridos (trigo, avena, cebada) y las usadas para líquidos. Entre las primeras encontramos la fanega, el almud y el cuartillo (que no hay que confundir con la cuartilla, usada en los siglos XIX y XX) y la media fanega para el pan. La fanega tenía una capacidad de 55 litros aproximadamente pero su peso dependía del cereal para el que se utilizara. Más adelante hablaremos de sus equivalencias.

             En lo que respecta a los líquidos encontramos la arroba, con sus variantes para el aceite y para la miel, el azumbre y el cuartillo. La arroba de líquidos tenía una equivalencia de 16 litros y constaba de 8 azumbres y éste a su vez de 4 cuartillos. Así pues el azumbre era aproximadamente  unos dos litros y el cuartillo medio litro, siendo ambas las más usadas para la compra diaria de vino y  aceite. Era usual también hablar del cuero de vino o de aceite ya que esa era la forma habitual de trasladarlos o conservarlos por recueros y comerciantes. La arroba de aceite equivalía a 12 litros y medio

             Para el peso se tomaban como medidas el quintal, la arroba y la libra. El quintal tenía cuatro arrobas, a la que hoy damos un valor de once kilos y medio, y la arroba tenía 25 libras con lo que el valor actual de esta última sería de unos 400 gramos. Al margen de ellos para el comercio se habla también de la carga menor (la del asno por ejemplo) y la carga mayor (la de mulos y caballos).

             Para referirse a superficies de tierra se hace mención de dos medidas: la fanega y la fanega de puño. La primera se utilizaba para hablar de una extensión de tierra en general y puede decirse que una fanega y media de las de aquellas constituían lo que hoy es una hectárea; la fanega de puño se usaba para referirse a las tierras de cultivo y equivalía a la extensión que podía sembrarse con una fanega de cereales, de ahí que se conociese también en otros lugares como fanega de sembradura, siendo su extensión menor que la de la primera.

             En lo que respecta a las monedas, el panorama no es muy distinto aunque éstas tenían un valor más unificado por cuanto generalmente estaban acuñadas por un poder que excedía al meramente local o regional. Las de uso más común en Zalamea, según constan en los documentos son el real de plata, el real de vellón, el maravedí, la blanca y el dinero. Conviene aclarar que el vellón es una aleación de plata y cobre que dependiendo de la inflación contenía más o menos de este último. Precisar hoy los valores de estas monedas es tarea imposible porque  variaron enormemente en función de la época, de la inflación derivada de las arcas reales y de la aleación con la que eran acuñadas. Lo más usual era que el real de plata valiese dos reales de vellón y éste último 34 maravedís; teniendo en cuenta siempre que a lo largo de todos estos siglos se acuñaron piezas con un valor de varios reales (de a 8, de 40 e incluso de 50 reales), al igual que el maravedí de los que hubo piezas de 2, de 4 y de 8. El maravedí fue una unidad monetaria muy popular y estuvo vigente en España prácticamente hasta pasada la mitad del siglo XIX, llegando en algunos momentos a ser un valor de referencia sin que existiera físicamente. Algo parecido a lo que ocurría  con la peseta.

             La blanca y el dinero eran monedas corrientes bastantes antiguas, de hecho solo encontramos mención de ellas en las Ordenanzas y también fluctuaron con el tiempo. La blanca valía usualmente medio maravedí. El dinero, vocablo derivado del dinar árabe, era una moneda de plata con aleación de cobre que  circuló en Castilla en los siglos XIV y XV y llegó a valer unas veces 7 maravedís, otras dos blancas y otras 5 blancas. Es curioso reseñar que estas monedas dieron lugar a expresiones populares que han quedado en la memoria de la gente, como es el caso de "tengo poco dinero" o "estoy sin blanca".

 Hay otras monedas menos usadas, quizá por su alto valor, pero que no queremos dejar de mencionar, se trata del ducado, utilizado en Zalamea hasta prácticamente la primera mitad del siglo XIX  y cuyo valor usual era de 375 maravedís y la otra es el duro que equivalía a veinte reales y que hizo su aparición, como vemos antes de la peseta.

             Con el tiempo, la extensión del comercio y la centralización de la economía y la administración, fenómenos que se intesificaron en el siglo XIX, las medidas y pesos, aunque seguían existiendo diferencias de valoración entre unos lugares y otros, fueron homogeneizándose con tendencia a la normalización de los valores; es por ello que este siglo y el XX lo hemos agrupado aparte. Durante la segunda mitad del siglo XIX y buena parte del XX a pesar de la implantación progresiva del SMD se continuaron usando las medidas tradicionales, algunas de las cuales ya hemos mencionado pero ajustando en algunos casos sus valores. Así las de capacidad para cereales eran la fanega, la cuartilla y el almud. La cuartilla se utilizaba para recoger y medir el grano, cuatro cuartillas componían una fanega y dos almudes, una cuartilla. Como es natural el peso de la fanega dependía del tipo de grano; la de trigo es 44 Kilos, igual que la de cebada y la de cebada-avena, 36 Kilos. Para líquidos se utilizaba la arroba que equivale a 16 litros. En lo que se refiere al  peso, la medida de referencia era la arroba de peso cuyo valor es de once kilos y medio y se componía de 25 libras y la libra a su vez se componía de 4 cuarterones. El quintal de peso, distinto del quintal métrico, son 4 arrobas, es decir, 46 kilos.

             La primera ley que introdujo el S.M.D. en España fue promulgada en tiempos de Isabel II. Fue la llamada Ley de Pesos y Medidas de 1849, impulsada por el ministro Bravo Murillo, pero las enormes dificultades que entrañaba la introducción de este nuevo sistema retrasó su aplicación hasta 1853, no obstante en 1867 fue necesario publicar otro decreto que establecía su obligatoriedad; sin embargo la revolución de 1868 que derrocó a Isabel II impidió su ejecución. Por fin en 1875, reinando Alfonso XII se publica otro decreto determinando la obligatoriedad y así comenzaron  a hacerlo los estamentos oficiales. En el caso de Zalamea comprobamos como a partir de ese año se empieza ya a hablar de metros. No obstante la fanega, la arroba de líquidos y de peso permanecen aún como medidas de referencias en determinados ambientes tradicionales y en menos medida el quintal de 46 kilos.

 Otro tanto parecido ocurre con las monedas. La peseta entra en vigor  como unidad monetaria estatal el 19 de Octubre de 1868 y poco a poco se va convirtiendo en la unidad de referencia, a la que se ajustaron los valores del antiguo real y el duro; no obstante convivió durante algunos años con el maravedí, como se demuestra en algunos documentos cuando después de ese año aún se habla de maravedís. Por ejemplo, en el libro de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno no se habla de pesetas hasta 1888. De cualquier manera una vez desaparecida nuestra vieja y entrañable moneda, sustituida por el reciente euro, quizá convenga realizar un pequeño homenaje de recuerdo a aquellas otras que convivieron con ella como la moneda de 5 céntimos o "perra chica", la de 10 céntimos o "perra gorda", el real de 0,25 céntimos y sus múltiplos la moneda de dos reales y la de diez, que parecía una peseta grande, y el duro o moneda de 5 peseta o 20 reales. Todas ellas tuvieron acuñaciones que la inflación y el coste de la vida fueron reduciendo considerablemente.

 Esperamos con este breve trabajo haber contribuido a aclarar un poco el panorama respecto a las pesas, medidas y monedas utilizadas en Zalamea y en cualquier caso haber traído a la memoria de muchos usos y costumbres hoy desaparecidos.

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gravatar.comAutor: luis angel roman aguilar (firu)

kiovole che culeras soy el zonet de la cdb homi

Fecha: 14/09/2010 23:01.


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