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LA LEYENDA DE SALOMÓN

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            “…Cuentan que una hija del rey Salomón llegó a este lugar con su séquito y hallándolo pacífico y  con aguas saludables y medicinales estableció su campamento en la pequeña meseta  que hoy día es la plaza de Talero y habiendo recobrado su salud le dio  su nombre al lugar –“Salomea”- creando así un asentamiento que fue el origen del pueblo…”

             Esta es la leyenda, pero veamos ahora que nos dice la historia.

             A lo largo del primer milenio a.C y a partir de finales de la edad del Bronce, la civilización autóctona que se desarrolla en la región, al igual que hacen con otras minas andaluzas explotan también de una manera intensa las de Riotinto. Comienzan a extraer un metal, la plata, que da sentido a la aureola de riqueza  que la zona adquirió en la antigüedad . Más tarde, el uso de las herramientas de hierro, haría que se convirtieran en una explotación de primera importancia.

             Los colonizadores  fenicios y griegos establecieron una relación comercial con estos pueblos mineros. Su visita a nuestra zona es deducible pero nos hace preguntar: ¿En qué medida esa relación fue puramente comercial o supuso la creación de asentamientos para establecer una colaboración en los sistemas y métodos de extracción y elaboración del mineral? Sin duda fenicios y griegos, especialmente los primeros, nos influyeron más que económica culturalmente. Nos proporcionaron los elementos necesarios, artesanía del metal y cerámica, para enriquecer su rudimentaria cultura material y elevarla al nivel que gozó posteriormente. En Riotinto, está constatada por las excavaciones realizadas en la Corta del Lago en los años 1979 y 1980 la relación y la influencia que esos colonizadores tuvieron con los pueblos indígenas.

             En este marco histórico podemos situar lo que hoy conocemos como “La leyenda de Salamón” referida a Zalamea.

             Esta leyenda, cuyos orígenes desconocemos con certeza, se ha ido transmitiendo de padres a hijos a lo largo de sucesivas generaciones y tiene diversas versiones. La más común y generalizada es la que narramos al comienzo del artículo. Fue recogida, en sus distintas variantes, por algunos autores en los siglos XVII, XVIII y XIX, destacando entre ellos al Padre Flórez en su “España Sagrada”; Rodrigo Caro, en su libro  “Antigüedad de Sevilla” y el padre Juan de Pineda  en su obra “De rebus salomonis regis”

             Pero no existen hoy datos arqueológicos en Zalamea que permitan de una forma fehaciente establecer algún tipo de conexión entre los habitantes del lugar y los colonizadores que comerciaban con estas minas, aunque no es descartable que pudiese existir algún tipo de contacto. No obstante  creemos que al carecer de datos arqueológicos o documentales que lo corroboren, esta leyenda carece de fundamento. Creemos que pudo tener su origen entre los siglos XIII y XVI, por una asociación popular entre el nombre del pueblo y determinados topónimo existente en la zona (Cerro Salomón) o bien en algún autor que diese esta relación por cierta y difundiese la idea entre los habitantes del lugar.

             Independientemente de la leyenda, existen algunas incógnitas aún no suficientemente investigadas. En primer lugar , está constatada históricamente por las citas biblicas. – Libro de  los Reyes- 10-21, principalmente- las expediciones conjuntas a “Tarchist” de hebreos y fenicios  de la ciudad de Tiro, cuyos reyes respectivos, Salomón e Hiram, estaban emparentados. “Tarchist” es identificado por muchos autores con Tartessos, por lo que es posible que la zona fuera visitada por hebreos que viajaron con los colonizadores fenicios, aunque siempre dicho con las lógicas reservas que impone el carecer de datos arqueológicos. Por otra parte existe en nuestro término un topónimo que tiene una clara denominación hebrea. Es el caso de una aldea de Zalamea, desaparecida en el siglo XVIII, cuyo nombre era “Abiud”, nombre que aparece en la genealogía de Jesús que da Mateo en su evangelio (Mateo 1, 13). Esta aldea cuyos restos se pueden ver hoy cerca de Marigenta plantea algunas cuestiones no aclaradas acerca de su origen y desaparición.

 Mencionado todo lo anterior, mas que nada con carácter testimonial, no hay indicios claros de que hubiera con anterioridad al siglo II  d.C. una población en el lugar que ocupa la actual Zalamea.  Esto no quiere decir que no pueda ser, pero en base a las fuentes de las que se nutre la historia, documentos y hallazgos arqueológicos, no podemos decir nada al respecto. Sí podemos, sin embargo, asegurar que en el término actual de nuestro pueblo si existían  ya poblamientos más o menos estables que han venido formándose  desde el tercer milenio a.C

 Manuel Domínguez Cornejo             Antonio Domínguez Pérez de León

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gravatar.comAutor: Fernando Valencia Giraldo.

Muy bonita historia de zalamea la Real, viene de Salomón.

Fecha: 29/02/2016 01:14.


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