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OTRAS EPIDEMIAS EN ZALAMEA LA REAL

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La difícil situación que atravesamos por la pandemia del COVID-19 nos trae a la memoria otras epidemias, algunas de ellas más graves que la que sufrimos en estos momentos, que también afectaron a nuestro pueblo

 Sin pretender hacer un estudio exhaustivo de todas ellas señalaremos aquellas que nos parecen más significativas de las que hemos encontrado en los documentos que hemos manejado sobre la historia de Zalamea.

 Las más importantes por su virulencia han sido de tres tipos: la peste negra o bubónica, el cólera morbo y la gripe.

La peste negra que se caracterizaba  por fiebre alta, dolores de cabeza y articulaciones, escalofrío y la aparición de los llamados “bubones”, que no eran más que la inflamación purulenta de los ganglios, que solían convertirse en úlceras, pudiendo provocar una septicemia que desembocaba en la muerte. La enfermedad era transmitida por la pulga de la rata. Una variante de la peste era la neumónica, muy contagiosa, que afectaba a los pulmones y se transmitía por vía aérea. Fue una de las pandemias más temidas en la Edad Media, habiendo causado millones de muertes; en algunos casos llegó a reducir la población de algunos países afectados en una tercera parte. Su aparición en un pueblo o ciudad causaba tal estado de terror que hacía que muchos de sus habitantes, si sus medios se lo permitían, huyeran a refugiarse en el campo.

 La segunda a la que nos referiremos era el cólera morbo. Fue otra de las más extendidas durante la Edad Media y Moderna. Afectaba al aparato digestivo y sus síntomas eran vómitos y diarreas extremas, pudiendo desembocar en la muerte en menos de una semana. Era muy propia de zonas de clima cálido y se extendía con rapidez por contaminación con residuos fecales de las fuentes de agua potable que no estaban  sujetas en aquellos tiempos a control ni desinfección. Producía, igualmente, un estado de alarma generalizada.

 La tercera epidemia que nos ocupa fue la gripe. Aunque esta enfermedad era conocida desde antiguo, fue identificada como “gripe española” a principios del siglo XX. Se sabe que la gripe tenía en ese tiempo una gran virulencia y causaba una elevada mortandad. Aunque se le dio el adjetivo de española, en realidad  no se originó en España sino que procedía de Asia y los primeros casos en Europa se dieron en Francia de donde pasó a España. Fue denominada de ese modo porque en nuestro país no se censuró la publicación de los informes sobre esta enfermedad, contrariamente a lo que se hizo en el resto de Europa, donde por cuestiones políticas no se informó de las consecuencias de la enfermedad (acababa de terminar la I Guerra Mundial y los gobiernos no quisieron alarmar a la población ni que se pensara que era un efecto de la misma) con lo que a nivel sanitario dio la impresión que fue España el único país afectado.

 Pasando ya a los datos que hemos hallado sobre epidemias en nuestro pueblo, los primeros de los que disponemos apuntan a una epidemia de peste en 1425. Por las antiguas reglas de la hermandad de San Vicente sabemos que en ese año Zalamea y sus “lugares comarcanos” estaban asolados por una terrible “pestilencia”. Lo más probable es que se tratara de la temible peste negra. Se tiene constancia que en 1422 esa terrible enfermedad se extendió por Andalucía occidental. Puede que se tratara de un rebrote de los muchos que se produjeron en los años posteriores, aunque no hay que descartar que se tratara de otro tipo. En la Edad Media se denominaba “pestilencia” a cualquier contagio que causara enfermedades y muertes generalizadas. De hecho, según las mencionadas  reglas, esa fue la causa  por la que se eligió a este santo como patrón de Zalamea, con el fin de que intercediera ante Dios para que protegiera a nuestros antepasados. Ante el desconocimiento de la causa de la enfermedad y de su  tratamiento, se tenía la convicción de que estas epidemias eran algún castigo divino y se recurría a la religión como remedio. La de esos años debió de tratarse de una fuerte epidemia que causó estragos en la población zalameña.

 En 1649, hubo otra epidemia de peste bubónica que se había extendido por toda Andalucía y que también afectó a Zalamea.

 Los brotes epidémicos motivaban por lo general que la corporación constituyera Juntas de Sanidad específicas que abordaran la crisis y tomara las medidas preventivas o de remedio que fueran necesarias. En algunos casos se llegó a prohibir la circulación de personas durante un cierto periodo de tiempo, lo que hoy llamamos una cuarentena.

Así lo vemos en  1799 cuando se produjeron algunos brotes de peste en Sevilla y Cádiz, hecho que provocó que se formara una Junta de Sanidad, aunque por fortuna, al parecer, no llegó a afectar a nuestro pueblo.

 En 1804, se constituyó otra Junta de Sanidad que evidentemente fue reflejo de la existencia de una epidemia o del temor al riesgo de que se produjera. Los datos hacen referencia a unos contagios indeterminados  producidos por escasez de alimentos. No hay que olvidar que los periodos de hambruna estaban asociados a la aparición de epidemias puesto que los deficits alimentarios producen un debilitamiento de las defensas del organismo.

En 1819 se produce otra epidemia en nuestro pueblo, aunque en este caso no se determina de qué tipo

 A finales del primer tercio del siglo XIX, entre 1833 y 1834, hay en toda Andalucía una epidemia de cólera morbo que tuvo también sus consecuencias en Zalamea y que causó un número elevado de muertes.

 En 1855 hubo otra gran epidemia a nivel nacional, que dejó su reflejo también en nuestro pueblo. La aparición de otro brote en 1890 llevó a la corporación municipal a aumentar el número de médicos para atender a los afectados.

La gran epidemia  de la denominada gripe española, que afecto como ya dijimos a España y a toda Europa a principios del siglo XX, tuvo su reflejo, así mismo, en nuestro pueblo en 1918.

 La preocupación por tomar las medidas necesarias para prevenir cualquier tipo de epidemia  quedo materializada en las Ordenanzas de 1914, donde se dedica un capítulo completo a regular las actuaciones que debían llevarse a cabo; todo ello en un tiempo en que la sanidad  dependía aún de los ayuntamientos.

Como hemos visto no es la primera vez que una epidemia afecta a nuestro pueblo, en esta ocasión, como en tantas otras, coinciden con las que se producen a nivel nacional. Cosa lógica por otra parte porque, aunque en ocasiones se producían brotes locales, lo común es que los brotes epidémicos afectaran a grandes áreas geográficas.

 Confiemos en que , como  esas otras veces, la humanidad consiga superarla.

 

03/11/2020 21:29 mdc y adpdl Enlace permanente. sin tema

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