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LA EMANCIPACIÓN DEL ARZOBISPADO (III)

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LA CARTA DE PRIVILEGIOS

Continuando con el proceso de emancipación, una vez reunido el dinero, éste es llevado a la corte y  entregado a la tesorería real; de este modo, el 12 de Diciembre de 1587, se extiende por Bartolomé Portillo de Solier, tesorero general del reino, una carta de pago dando constancia de haber recibido del concejo de Zalamea la cantidad estipulada. Sin embargo, la deuda contraída por el pueblo con sus fiadores tardó en pagarse más de doscientos años ya que don Francisco Bernal cedió los derechos de cobro de ella a la Iglesia de Sevilla a la que el pueblo debió de seguir pagando durante ese tiempo.

 Pero la administración real es muy lenta, y transcurrió bastante tiempo hasta que por fin el 15 de Junio de 1592, casi cinco años después de recibido el dinero, estando en Segovia, el rey Felipe II otorga la carta de privilegios a Zalamea, haciéndola “villa de sí y sobre sí, dueña de su propia jurisdicción”. Este carta, de una vital importancia para la Zalamea de aquel entonces, tendría sus consecuencias en años posteriores y sería utilizada con frecuencia por nuestros antepasados para defender sus privilegios ante las amenazas que vinieron de diversas instituciones.

 De ella podemos extraer por significativos estos párrafos:

            “ … y os vendo a vos, el dicho concejo, justicia y regidores, escuderos, oficiales y hombres buenos de dicha villa, así a los que ahora son como a los que serán de aquí en adelante, para siempre jamás, la dicha jurisdicción civil y criminal… y os hago villa de si y sobre sí… para que en dicha villa  y en los dichos términos uséis la dicha jurisdicción”

            “… para que la gocéis perpetuamente… y que nos, ni los reyes nuestros sucesores, ahora ni en tiempo alguno no venderemos ni apartaremos… la dicha villa de Zalamea  ni su jurisdicción y términos ni la daremos a… persona alguna de cualquier calidad y condición…”

             “…y si fueredes o fueren despojados… de la tenencia y posesión… ha de hacerlo restituir y restituirán luego sin dilación alguna…”

 Hemos resaltado estos trozos de la carta de privilegio con el fin de dar una idea del alcance de ésta, ya que ello va a marcar la historia de Zalamea durante toda la Edad Moderna.

Todo este proceso se recoge en un documento de excepcional valor que conocemos como el Libro de los Privilegios, que se guarda celosamente en el archivo municipal y que se debe seguir conservando con las medidas de seguridad que exige su importancia.

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