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LA FERIA. EL NACIMIENTO DE NUESTRA FIESTA MAYOR

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Durante el segundo tercio del siglo XIX se produjo el nacimiento de lo que hoy es nuestra fiesta mayor, la feria. Veamos como ocurrió.

En el año 1842, cuando Zalamea mantenía aún un marcado carácter agrícola y ganadero y con el fin de potenciar las transacciones comerciales de los productos generados en el campo, así como para evitar que los beneficios que estos pudieran generar se marchasen a otros pueblos limítrofes que ya tenían la suya propia, la corporación municipal acuerda el 5 de octubre solicitar autorización para la celebración de una feria de ganado en los días 18, 19 y 20 del mes de septiembre. El mes elegido es un claro indicativo del carácter agropecuario de la festividad . Se celebró por primera vez al año siguiente, en 1843 y el lugar elegido para llevarla a cabo fueron las cercanías de la ermita de San Vicente. En este primer año se dio a conocer en los pueblos próximos enviándoseles carteles anunciadores con el fin de promocionarla. En sus inicios no fue concebida como hoy la conocemos, digamos que esto fue una consecuencia de lo anterior. En sus inicios la feria se celebraba en torno a las transacciones de ganado que se hacían por la mañana, teniendo lugar por la noche unos festejos que servían de distracción tanto a los lugareños como a los forasteros que afluían al pueblo y paulatinamente fueron apareciendo puestos y atracciones que contribuían al esplendor de la feria.  Durante ella se repartían alimentos a los más necesitados. Mas tarde la feria de ganados se trasladó al Pilar de la Indias y posteriormente al  Pilar Viejo.

La construcción de una plaza de toros en 1879 vino a dar mayor realce a los festejos, ya que aunque con anterioridad se “corrían toros” , el disponer de un  coso taurino adecuado a los nuevos tiempos vino a dar mayor importancia y formalidad a estos actos. En 1892, el ayuntamiento accedió a la petición del entonces arrendatario de la plaza para que se le concediese una subvención con la finalidad de que el cartel fuera de prestigio y así se consiguiera aumentar la afluencia de aficionados y visitantes a la feria. Como vemos la costumbre de subvencionar las corridas de toros nos es reciente.

Con el tiempo la fiesta nocturna fue adquiriendo relevancia, añadiéndosele alumbrado y fuegos artificiales durante los tres días.

En 1894 se acordó cambiar la fecha de la feria y trasladarla al mes de julio para evitar los riesgos del clima en septiembre y también para facilitar la asistencia de los lugareños ausentes, experimento que no tuvo excesivo éxito ya que dos años más tarde  se decidió regresarla a su fecha habitual. El 10 de Agosto de 1900 se pensó de nuevo cambiar los días de feria para que ésta se iniciara el sábado siguiente al 17 de septiembre. Y así siguió hasta la década de los setenta del siglo XX. Ya entonces la feria había adquirido el configuración de 5 días comenzando el sábado y terminando el miércoles.

Un dato anecdótico que ilustra la intención del ayuntamiento en dotar de atractivo  la fiesta es la decisión que se tomó en 1917 para contratar un aparato cinematográfico que sirviera de distracción y entretenimiento, hecho que por sí solo es innovador dado que el cine estaba dando en aquellos momentos sus primeros pasos.  Según las noticias que tenemos, después de la guerra civil no volvió a celebrarse más la feria de ganado aunque pudieran llevarse a cabo algunas transacciones de este tipo, pero que ya no constituían el objetivo de la fiesta. Sin embargo el que su origen fuese ése es la causa de que aún hoy se siga denominando feria y fiestas, feria de ganado y fiesta nocturna e igualmente la causa de que perdure la tradición de celebrarse tanto por la mañana y mediodía como por la noche. Con el transcurso de los años fue creciendo añadiéndose todos los atractivos de una fiesta moderna.

Una curiosidad digna de reseñar fue la celebración de lo que antiguamente se denominaba el “día del lobo”.Se trataba de una pequeña fiesta que tenía lugar el sábado siguiente a la  terminación de la feria, organizada por los camareros y trabajadores de la feria que no habían tenido la oportunidad de disfrutar de ella. Quizá éste sea el origen de lo que se conoció después como “broche de feria” que se celebraba el sábado y domingo siguiente durante la década de los sesenta y setenta del pasado siglo. A medida que la gente fue participando más de esa pequeña fiesta, se fue integrando en la feria. Más tarde, un grupo de vecinos representantes  de las casetas que se montaban por aquel entonces solicitó que se mantuviera el alumbrado  el jueves y viernes, petición que la comisión de festejos aceptó, de manera que la feria aunque extraoficialmente acabó prolongándose durante toda la semana, es decir, con una duración de nueve días.

Al final de la década de los setenta se adelantó la fecha de inicio al sábado anterior al segundo domingo de septiembre. El 1988, como muchos recordarán, el recinto se trasladó a los alrededores de la plaza de abastos, experiencia que tampoco fue del agrado de los zalameños, que reclamaron que volviera al lugar primitivo, la calle de la Plaza,como así fue dos años más tarde. Por aquel entonces las casetas particulares habían aumentado su presencia en el recinto ferial en número y relevancia. En contra de la opinión de los que piensan que es una innovación de los últimos tiempos diremos que, aunque en menor número y con unas características diferentes, también se montaron casetas particulares a principios y mediados del siglo XX.

La, para algunos, larga feria de nueve días permaneció hasta 1999 hasta que en el año 2000 se redujo de nuevo a 5 días, no sin cierta controversia, empezando el sábado y terminando el miércoles, aunque se le añadió el pregón taurino el viernes con la inauguración del alumbrado. En 2003 se acordó iniciarla el martes con el pregón y terminarla el domingo. En 2004 se pasó a la primera semana de septiembre.

 

Manuel Domínguez Cornejo        Antonio Domínguez Pérez de León

Foto de la ilustración: Imagen de la feria a principios del siglo XX. En ella se puede apreciar el entarimado que se levantaba en la puerta del ayuntamiento para que tocara la banda municipal. Se estuvo montando hasta los años sesenta del pasado siglo.

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