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LA VIRGEN DEL ROSARIO EN NUESTRA HISTORIA

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Es evidente la importancia de conservar los documentos del pasado pues son una de la fuentes principales para la conocer la historia. Gracias a ellos hemos podido entender nuestra propia historia y la de muchas otras civilizaciones. Con ellos podemos hacernos una imagen de cómo vivían nuestros antepasados y cómo se organizaban en todos los aspectos de la vida.

   Por suerte Zalamea puede alardear, a pesar de ser un pueblo pequeño y humilde, de disponer de un gran número de documentos que han llegado hasta nuestros días en buen estado, gracias en gran medida a la conciencia conservacionista de muchos zalameños a lo largo de siglos. Durante ese tiempo muchos han estado expuestos a agentes circunstanciales  que los han podido hacer desaparecer o daña: guerras, incendios, cambios de mentalidad y regímenes políticos entre otros. A pesar de todo ello una buena parte han podido sobrevivir a esos factores adversos.

   En este artículo vamos a hablar de uno de esos documentos, que ha llegado hasta nuestros días gracias a la mentalidad a la que antes hacíamos referencia. En este punto queremos mostrar nuestro agradecimiento a Manuel Lancha Lancha por habernos facilitado la oportunidad de  estudiar el documento  al que hacemos referencia y que nos aporta nuevos datos sobre los orígenes de nuestra semana santa y su desarrollo hasta el presente.

   Se trata de las reglas de la 0rden religiosa de María Santísima de los Dolores, como reza en sus primeras páginas.

…Don Francisco Lorenzo Serrano cura de la iglesia parroquial  de nuestra señora de la Asunción de la villa de Zalamea la Real, habiéndome concedido su licencia el M.R.P. fr Ramón Mota, rector provincial de la milagrosa Orden y religión de siervos de María Santísima de los Dolores, en su convento N. S del buen suceso de la ciudad de Barcelona en veintiún días del mes de agosto del año próximo pasado de mil setecientos sesenta y dos, para fundar en la dicha iglesia parroquial una confraternidad y orden tercera de siervos y siervas de María Santísima de los Dolores en el altar que la señora tiene en dicha iglesia…  

    Es conveniente explicar qué es esta orden, cuáles fueron sus orígenes y por qué llega a Zalamea.

   Los inicios de esta orden servita se remontan a la Italia medieval. Fecha su nacimiento en Florencia en el siglo XIII, en pleno conflicto social y político, intentando dar respuesta a éste. Fue la primera creada por un grupo de personas y no por un fundador único. Otra circunstancia novedosa es que se ponen bajo la protección de la Virgen, cuando lo habitual era el culto exclusivo a Cristo y a Dios Padre.

   Estuvo a punto de desaparecer por orden episcopal si no hubiera sido por la intervención de Felipe Benicio, entonces su prior general. (Una imagen de este santo ilustra la primera página de las reglas zalameñas).

La devoción a los siete Dolores de la Virgen se fue extendiendo desde Centroeuropa  a los países del Mediterráneo, llegando a Zalamea a finales del siglo XVIII. Eran un conjunto de sucesos vividos por la Virgen María que son motivos de devoción popular: Circuncisión de Cristo, la huida a Egipto, la pérdida de  Jesús niño en el templo, Vía Crucis, crucifixión, descendimiento y entierro de Jesucristo. Todos representados en el arte por un corazón traspasado por siete espadas.

   La historia de la congregación arranca en Zalamea  a finales del siglo XVIII, cuando se funda la congregación de Nuestra Señora de los Dolores, como tercera orden servita. Eran unos años en la que los pueblos estaban especialmente sensibilizados hacia esta advocación. Como se refleja en las reglas, se hizo una imagen de la Virgen que probablemente fuera la que sucumbió durante el incendio que se produjo en la iglesia en la guerra civil y que podemos ver en fotografías de algunas semanas santas anteriores a la guerra civil, junto al Nazareno.  A partir de este momento comenzaría a crecer su devoción entre los zalameños. Los cultos fundamentales se han mantenido a lo largo de estos siglos, celebración del viernes de Dolores, salida procesional, en Semana Santa especialmente, aunque es probable que hubiera alguna más a lo largo del año, ya que su fiesta original era en 15 de Septiembre. Igualmente creemos que es muy posible que paralelamente se rindiera culto a San Felipe Benicio.

Alojado en el legajo número 6 del archivo municipal de nuestro pueblo localizamos un documento que revela datos precisos sobre las cofradías y hermandades que existían en el pueblo en 1770, así como de los gastos que realizaban en sus funciones por festividades religiosas. Se trata pues de un documento de gran valor que nos refleja cómo era la vida y costumbres de nuestros antepasados en el año de 1770 en lo que se refiere a las fiestas. En é observamos que la congregación de nuestra señora de los Dolores empleaba ciento ochenta reales en su fiesta.

   La Virgen de los Dolores también era conocida como Virgen de la Amargura, Virgen de la Piedad y Virgen de las Angustias. Este último era el nombre de la imagen que salía en procesión con la hermandad de la Vera Cruz, como podemos leer en sus reglas. Con lo que no es de descartar que sea a partir de ese momento cuando la Virgen de los Dolores se le comenzara a rendir culto en nuestro pueblo. Recordemos que en 1777 el rey Carlos III promulga una serie de leyes que hace que muchas hermandades desaparezcan o tengan que adaptar sus reglas y costumbres, como fue el que quedara prohibido flagelarse en las procesiones, aspecto que era determinante en las de la Vera Cruz. Puede que a partir de entonces esta hermandad se viera obligada a modificar algunas de sus aspectos tradicionales.

   El libro con las reglas de la Orden en cuestión consta de tres partes bien diferenciadas y de un total de catorce capítulos que vamos a resumir brevemente para no alargar en exceso este artículo.

   Comienza con un texto en el que se explica cuál es el origen de la orden, dónde comienza el culto a la virgen de los Dolores, que  esta orden seglar de los siervos de María fue oficialmente reconocida en 1424 por el Papa Martín V con una bula “Sedis apostolicae providentia”. A continuación se explica cual fue el proceso para instituirla en Zalamea la Real y cuáles deberían de ser las condiciones que tendrían que cumplir quienes quisieran pertenecer a ella.

   Tras esta primera parte comienzan a redactarse cada uno de sus catorce capítulos, que de manera detallada advierten de las normas y obligaciones de cuantos fieles, hombres y mujeres, quieran adherirse a ella.

Finaliza el documento con una aprobación de las mismas por el arzobispo de Sevilla el 5 de Noviembre de 1.763

En definitiva un valioso documento que nos ha proporcionado más información sobre los orígenes y desarrollo  de la Semana Santa zalameña.

 

Imagen: Portada de las reglas de la Orden de María Santísima de los Dolores de 1763

 

30/03/2018 23:15 mdc y adpdl Enlace permanente. sin tema

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